
En mi primer año de colegio, tuve una maestra de la que aún conservo el recuerdo... su figura, su dulzura. Por ella sentía un cariño muy especial.
Mi padre tenía un mercadito. Y cuando yo lo saludaba para irme al colegio, pasaba por su negocio y, casi siempre, le sacaba una manzana para llevársela a la maestra – ¡Años felices!
Cuando realicé este cuadro quería que ella figurase de alguna manera en la obra. Mi mejor idea fue representarla en el lugar más importante: "LA MANZANA".
Luján Antonio Ruinandreu
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